Los niños que han dormido poco no solo pueden resultar más quejumbrosos o atolondrados, sino que sufrirían mayor envejecimiento celular, un proceso que podría tener efectos a largo plazo para la salud.
Después de tantos años viviendo en sociedad, he llegado a la conclusión que de las cosas más importantes y básicas en esta vida… y en todas las que ustedes quieran vivir… dependen únicamente de la educación (¡Oh, gracias bendita Calíope por tu inspiración). Por ello, he creado este blog.
Pero si de aportar soluciones se trata, no esperen milagros, que todo en esta vida requiere esfuerzo. Este blog me servirá de agenda, recordatorio y reflejo de lo que puede valer la pena trasmitir y comunicar. También, no nos engañemos, poder desparramar a mi aire, que para eso soy el autor.
Quizá se hayan fijado en el título: Piratas y corsarios en la educación. Si les gusta un poquito la historia o son un mínimo de curiosos, ya sabrán la diferencia entre unos y otros. ¿Quiénes son aquellos que, a costa de la educación, se lucran y roban pensando en sus intereses? ¿Quiénes son aquellos que lo hacen incluso dentro del mismo sistema educativo? ¿Quiénes son aquellos que manipulan el sistema en contra de todo sentido común? Algunos se hacen llamar profesores, otros directores, otros políticos y los peores, la misma sociedad (nosotros)... por permitirles todo esto.
Pero si de aportar soluciones se trata, no esperen milagros, que todo en esta vida requiere esfuerzo. Este blog me servirá de agenda, recordatorio y reflejo de lo que puede valer la pena trasmitir y comunicar. También, no nos engañemos, poder desparramar a mi aire, que para eso soy el autor.
Quizá se hayan fijado en el título: Piratas y corsarios en la educación. Si les gusta un poquito la historia o son un mínimo de curiosos, ya sabrán la diferencia entre unos y otros. ¿Quiénes son aquellos que, a costa de la educación, se lucran y roban pensando en sus intereses? ¿Quiénes son aquellos que lo hacen incluso dentro del mismo sistema educativo? ¿Quiénes son aquellos que manipulan el sistema en contra de todo sentido común? Algunos se hacen llamar profesores, otros directores, otros políticos y los peores, la misma sociedad (nosotros)... por permitirles todo esto.
viernes, 7 de julio de 2017
jueves, 15 de junio de 2017
Intolerancia y otras idioteces
Hace tiempo que los libros de texto escolares en España se han
convertido en interesante territorio donde espigar lo que nos espera. O lo que
vamos teniendo ya. Un observador superficial deduciría que todo responde al
plan maquiavélico de un profesor Moriarty que se proponga convertirnos, de aquí
a una generación, en un país de imbéciles analfabetos; aunque, eso sí, rigurosa
y políticamente correctos. Pero no creo que haya plan. Ojalá tuviéramos
uno. Se trata, en realidad, de simple contagio colectivo e inexorable, propio
de un país como el nuestro, donde cuando se celebre el Día del Orgullo
Gilipollas no vamos a caber todos en la calle.
El último hallazgo acabo de hacerlo en un texto escolar de 5º de
Primaria. Tras la triple pregunta ¿Cuál era la religión en los reinos de los
reyes católicos? ¿Qué les sucedió a los judíos y musulmanes en esta época? ¿Qué
era el Tribunal de la Inquisición?, cuestión absolutamente lógica y que con
buenos profesores se presta a útiles debates sobre momentos decisivos –para
bien y para mal– en la historia de España, figura, bajo el epígrafe Educación
Cívica, otra doble pregunta de carga envenenada:¿Crees que los Reyes
Católicos eran tolerantes? ¿Qué opinas sobre que se obligue a las personas a
practicar una religión?.
La respuesta a esa simpleza no puede ser más que una: los Reyes
Católicos no eran tolerantes ni por el forro, y es malo que se obligue a nadie
a practicar una religión, como hicieron ellos y sus sucesores. Faltaría más. La
misma forma de plantear la pregunta conduce, inevitablemente, a esa respuesta
simple, que en realidad no lo es tanto. De ahí lo peligroso del asunto. Su
carga envenenada.
Vistos desde aquí, por supuesto, los Reyes Católicos no eran
tolerantes en absoluto. Lo que eran es una mujer, Isabel de Castilla, y un
hombre, Fernando de Aragón –reino que incluía el condado de Barcelona, entre
otras cosas–, cuyo matrimonio unió a dos extraordinarios personajes de Estado
que, con decisión política y visión de futuro, consiguieron la unidad de España
al conquistar el reino musulmán de Granada. Los dos eran inteligentes y
poderosos –los más poderosos de su tiempo en Europa–, pero desde luego no eran
tolerantes. No podían serlo, como no lo fue ninguno de sus coetáneos, ni el
papa de Roma, ni los reyes de Francia o Inglaterra, ni el sultán de Turquía, ni
nadie con mando en plaza. La tolerancia, como la entendemos hoy, estaba reñida
con el poder, con las nacionalidades que se empezaban a afirmar –la española
fue de las primeras– y con la guerra y la violencia, instrumento habitual de
relación entre comunidades, territorios, pueblos, estados y religiones. Con
tolerancia no se habría construido España, como tampoco ninguno de los países
hoy conocidos. Y en el siglo XV, la religión era fundamental a la hora de
establecer todo eso. Sin unidad religiosa era imposible establecer unidades
políticas; y esa cruda realidad aún daría pie a muchas guerras y atrocidades en
los siglos siguientes: guerras de religión que ensangrentarían Europa y muchos
otros lugares.
Desde luego que la respuesta es no. Desde una mirada actual,
tolerantes no fueron los Reyes Católicos, ni antes de ellos los cruzados, ni
Saladino, ni los reinos hispanos, ni Almanzor, ni lo serían después Carlos V,
Felipe II, Lutero, Calvino, Napoleón, Robespierre, Lenin, ni nadie que haya
pretendido consolidar su poder y vencer a sus enemigos. Ni en Atapuerca lo
eran. La Historia de la Humanidad, entre otras cosas, está hecha de
intolerancias. Y atribuir ese rasgo a unos reyes decisivos para España sin
situar el asunto en el contexto real de su tiempo, supone una
irresponsabilidad. Significa echar, sobre nuestras siempre maltrechas espaldas
históricas, falsas responsabilidades y complejos perniciosos y estúpidos.
Nuestro pasado fue tan crudo, triste, fascinante y admirable como el de
cualquier otro país. Transcurrió en un mundo en el que todos jugaban con las
mismas reglas, o ausencia de ellas. Juzgar a sus actores con ojos del presente
es una injusticia y un error, sobre todo en esta España que vive mucho de lo
oído y poco de lo leído. Aplicar la mirada ética de hoy a los hechos de
entonces no sirve sino para que los jóvenes renieguen de una historia que no es
mejor ni peor que en otros países o naciones. Así que no mezclemos churras con
merinas. Preguntemos a un joven estudiante si un neonazi, un maltratador de
mujeres o un yihadista son tolerantes, y situemos a los Reyes Católicos en el
contexto que les corresponde. El deber de un sistema educativo es conseguir que
la historia, el pasado, la memoria, se estudien para comprenderlos. No para
condenarlos desde la simpleza y la ignorancia.
Tu adicción al móvil puede ser la causa del mal comportamiento de tus hijos
Según un estudio reciente, los hijos de padres que miran el móvil mientras están con ellos desarrollan peores comportamientos.
Mirar el móvil cuando se pasa tiempo con los hijos puede tener consecuencias negativas sobre su comportamiento. Al menos, esas son las conclusiones de un estudio sobre la ‘tecnoferencia’, es decir, sobre las interferencias tecnológicas en la vida social y en concreto sobre el desarrollo de los más pequeños.
El trabajo, publicado en la revista científica 'Child Development', examinó a 170 familias con al menos un niño de más de un año -la media de los menores participantes era de tres años- a las que se les pidió que valoraran el número de veces que los teléfonos, los ordenadores o las tablets interrumpían, aunque fuera brevemente, el tiempo que pasaban con sus hijos.
Casi la mitad -un 48%- declaró que sucedía en tres o más ocasiones en un día normal. Un 24% afirmó que pasaba un par de veces diarias, un 17% que solo una vez y un 11% defendió que jamás ocurría. Tal y como pudieron comprobar los investigadores, conforme aumentaba el número de distracciones de los padres a causa de la tecnología, también lo hacían los problemas de comportamiento de los niños, como los lloros, los enfurruñamientos o las pataletas.
"Incluso las cantidades bajas o normales de interferencia tecnológica estaban asociadas con mayores problemas de comportamiento en los niños", concluyen los científicos del estudio.
martes, 25 de abril de 2017
Los videojuegos mejoran las habilidades cognitivas y emocionales
Según estudios científicos, los videojuegos tienen
efectos beneficiosos para el cerebro.
Para algunos
padres y maestros, los videojuegos son una pérdida de tiempo que distraen a los
más jóvenes de actividades más significativas, como estudiar o leer. Sin embargo,
se ha comprobado a través de varias investigaciones científicas que jugar
videojuegos es, además de una buena actividad recreativa, una perfecta forma de
incrementar el volumen cerebral, mejorar las habilidades cognitivas y el
control de las emociones.
A pesar de
que los videojuegos han sufrido una importante evolución en las últimas
décadas, la concepción sobre ellos no ha evolucionado como se esperaría. Se
dice a nivel popular que generan trastornos sociales, alimenta la violencia y
son adictivos. Sin embargo, la ciencia ahora demuestra lo contrario, y a través
de diferentes investigaciones ha comprobado los beneficios de este tipo de
juego a tal grado que algunos expertos aseguran deberían utilizarse con mayor
frecuencia en la educación.
La New York
University Shanghai y The University of Hong Kong han demostrado a través de
una investigación que jugar cinco horas de videojuegos por semana ayuda a
mejorar las capacidades visomotoras y la memoria. Esto es debido a la
coordinación que debe realizarse ante las pantallas, habilidades que luego
pueden aplicarse en la vida real, como por ejemplo, al conducir.
El
experimento fue realizado con adultos que no habituaban jugar y tras algunas
partidas controladas, pudo demostrarse que sus habilidades motoras de
coordinación y su visión mejoraron considerablemente. Se detectó además, una
mejora en la retención de conceptos, debido a las conexiones cerebrales que se
producen mientras se practica esta actividad.
Por otro
lado, el Instituto Max Planck realizó un experimento con videojuegos donde se
encontró un importante incremento de la materia gris en el hipocampo y la
corteza prefrontal en aquellas personas que suelen jugar con juegos de video de
estrategia. Considerando las funciones que se realizan con estas partes del
cerebro, se concluyó que este tipo de actividad recreativa ayuda a mejorar las
funciones cognitivas.
En cuanto al
manejo de las emociones, el British Medical Journal realizó también un estudio
sobre los videojuegos para comprobar qué efectos tienen en el comportamiento de
los niños. Existe un gran debate sobre las emociones que despiertan los
videojuegos, sobre todo aquellos que resultan violentos y pueden desatar
conductas patológicas. La investigación de dicho centro se realizó durante 10
años, en el que se hizo un seguimiento de once mil niños que jugaban juegos de
video y se concluyó que no hay una relación directa entre la exposición a los
videojuegos y los problemas emocionales o de comportamiento.
martes, 11 de abril de 2017
Los niños que aprenden filosofía son mejores en matemáticas e inglés
El STEM está pegando fuerte (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), y las asignaturas de letras puras están convirtiéndose en montañas de datos para ganar una partida al Trivial Pursuit y poco más. Sin embargo, a la luz de un nuevo estudio, esto no parece ser del todo cierto.
Por ejemplo, los niños que reciben clases de filosofía resultan luego más competentes en asignaturas como las matemáticas.
Por ejemplo, los niños que reciben clases de filosofía resultan luego más competentes en asignaturas como las matemáticas.
La asignatura que te enseña a pensar
Según este nuevo estudio, niños de 9 y 10 años de Inglaterra que participaron en una clase de filosofía una vez a la semana durante el transcurso de un año, aumentaron considerablemente sus habilidades en matemáticas y alfabetización.
Más de 3.000 niños en 48 escuelas de toda Inglaterra participaron en discusiones semanales sobre conceptos tales como la verdad, la justicia, la amistad y el conocimiento. Y, concretamente, las habilidades de lectura aumentaron en cuatro meses, las matemáticas en tres meses y la escritura en dos meses.
La Education Endowment Foundation (EEF), que ha dirigido el estudio, ha usado un ensayo controlado aleatorio, similar a la forma en que se prueban muchos fármacos. 22 escuelas actuaron como un grupo de control, mientras que los estudiantes en los otras 26 tomaron la clase de filosofía.
Los efectos beneficiosos de la filosofía duraron dos años, y el grupo de intervención siguió superando al grupo de control mucho después de que las clases terminaran.
Según este nuevo estudio, niños de 9 y 10 años de Inglaterra que participaron en una clase de filosofía una vez a la semana durante el transcurso de un año, aumentaron considerablemente sus habilidades en matemáticas y alfabetización.
Más de 3.000 niños en 48 escuelas de toda Inglaterra participaron en discusiones semanales sobre conceptos tales como la verdad, la justicia, la amistad y el conocimiento. Y, concretamente, las habilidades de lectura aumentaron en cuatro meses, las matemáticas en tres meses y la escritura en dos meses.
La Education Endowment Foundation (EEF), que ha dirigido el estudio, ha usado un ensayo controlado aleatorio, similar a la forma en que se prueban muchos fármacos. 22 escuelas actuaron como un grupo de control, mientras que los estudiantes en los otras 26 tomaron la clase de filosofía.
Los efectos beneficiosos de la filosofía duraron dos años, y el grupo de intervención siguió superando al grupo de control mucho después de que las clases terminaran.
Otras pruebas del beneficio de la filosofía
No es la primera vez que se intenta algo así. El programa que usó el EEF, llamado P4C (filosofía para niños), fue diseñado por el profesor Matthew Lippman en Nueva Jersey en los años 70 para enseñar habilidades de pensamiento a través del diálogo filosófico.
En 1992, la Sociedad para el Avance de la Investigación Filosófica y la Reflexión en la Educación (SAPERE) se estableció en el Reino Unido para emular ese trabajo. P4C ha sido adoptado por escuelas de 60 países.
También cabe advertir que el programa de SAPERE no se centra en la lectura de los textos de Platón y Kant, sino más bien en historias, poemas o fragmentos de películas que impulsan discusiones sobre temas filosóficos. El objetivo es ayudar a los niños a razonar, formular y hacer preguntas, entablar conversaciones constructivas y desarrollar argumentos.
No es la primera vez que se intenta algo así. El programa que usó el EEF, llamado P4C (filosofía para niños), fue diseñado por el profesor Matthew Lippman en Nueva Jersey en los años 70 para enseñar habilidades de pensamiento a través del diálogo filosófico.
En 1992, la Sociedad para el Avance de la Investigación Filosófica y la Reflexión en la Educación (SAPERE) se estableció en el Reino Unido para emular ese trabajo. P4C ha sido adoptado por escuelas de 60 países.
También cabe advertir que el programa de SAPERE no se centra en la lectura de los textos de Platón y Kant, sino más bien en historias, poemas o fragmentos de películas que impulsan discusiones sobre temas filosóficos. El objetivo es ayudar a los niños a razonar, formular y hacer preguntas, entablar conversaciones constructivas y desarrollar argumentos.
Los niños con mascota viven mejor gracias a dos microbios
La probabilidad de sufrir obesidad y alergias en niños que tienen mascota (perro o gato) parece ser menor que en los niños que no tienen mascota. Y la razón no es psicológica.
El motivo reside en dos microbios que transmiten estos animales a los niños.
Ruminococcus y Oscillospira
Ruminococcus y Oscillospira son los dos microbios que se hallaron en los niños que tenían mascota, según el estudio llevado a cabo por la experta en epidemiología pediátrica Anita Kozyrskyj, de la Universidad de Alberta en Canadá.
En el estudio se analizaron un total de 746 bebés y niños pequeños (70% de vivía con perros, y el resto vivía, con gatos). Lo más curioso es que este efecto beneficioso de los microbios ya tiene lugar en el claustro materno, antes de que los hijos nazcan.
El motivo reside en dos microbios que transmiten estos animales a los niños.
Ruminococcus y Oscillospira
Ruminococcus y Oscillospira son los dos microbios que se hallaron en los niños que tenían mascota, según el estudio llevado a cabo por la experta en epidemiología pediátrica Anita Kozyrskyj, de la Universidad de Alberta en Canadá.
En el estudio se analizaron un total de 746 bebés y niños pequeños (70% de vivía con perros, y el resto vivía, con gatos). Lo más curioso es que este efecto beneficioso de los microbios ya tiene lugar en el claustro materno, antes de que los hijos nazcan.
Otras ventajas de tener mascotas
En el caso de que te preocupe tu salud cardiovascular, los perros pueden mejorar esta condición y los gatos pueden empeorarla.
Es lo que sugiere un estudio realizado por Erika Friedmann y sus colegas de la University of Maryland. Comenta así el resultado Richard Wiseman en su libro 59 segundos:

Este sorprendente resultado animó a los científicos a explorar otros posibles efectos beneficiosos de tener perro. Se hicieron estudios que demostraban que los propietarios de perros soportaban mejor el estrés diario, veían la vida de manera más relajada, tenían la autoestima más alta y eran menos propensos a sufrir depresiones.
Karen Allen, de la State University of New York en Buffalo, también entregó un perro al que tenían que cuidar a corredores de bolsa que sufrían hipertensión. Otro grupo de corredores de bolsa no recibieron ningún perro. Transcurridos seis meses, los que cuidaron del perro mostraban una tensión inferior.
jueves, 16 de marzo de 2017
Claves para mejorar la autoestima de tus hijos
La autoestima es cómo nos percibimos y cómo nos sentimos con nosotros mismos, pero ¿cómo formamos ese autoconcepto? ¿Y cómo podemos potenciarlo en nuestros hijos?
Desde pequeños recibimos mensajes sobre nosotros de nuestro entorno: padres, profesores, amigos o compañeros, vecinos, etc. A veces esos mensajes son explícitos “eres tonto”, “mi hijo es muy inteligente”, “Fulanito saca mejores notas que tú”, “eres el más listo de la clase”, etc. Otras veces esos mensajes son implícitos, esto es, a través de comportamientos que tienen los demás hacia nosotros, por ejemplo, si un padre/madre sólo está pendiente de uno de sus hijos al hacer los deberes, éste percibirá que le ven más incapaz porque los padres le prestan más ayuda que al otro.
De esta manera nos vamos haciendo una idea de “como somos”, no obstante, eso no significa que seamos así… sino que los demás nos han destacado ciertas cosas omitiendo muchos otros aspectos que tenemos.
Cómo nuestro entorno modula nuestra autoestima
Para entender mejor cómo los mensajes que recibimos de nuestro entorno (sobretodo los padres) pueden influir en nuestra autoestima, pongamos un ejemplo práctico. Tenemos a tres niños que son educados de manera distinta:
- Pedro: los padres de Pedro quieren que su hijo espabile y aprenda a hacer las cosas bien, que mejore y sea un adulto de provecho. Así que le destacan a menudo las cosas que hace mal para que se dé cuenta y las mejore, le comparan con otros niños que sacan mejores notas que él o son más obedientes y a veces le dicen que parece tonto y torpe para motivarle a mejorar.
- Jesús: los padres de Jesús piensan que su hijo es el mejor del mundo y se lo recuerdan constantemente. Cuando hace las cosas bien lo celebran y cuando se comporta mal o se equivoca en algo no se lo dicen porque no quieren que se sienta mal, les sabe mal y no quieren verlo sufrir.
- Juan: los padres de Juan le sonríen y felicitan cuando hace bien las cosas pero cuando se equivoca en algo le rectifican y le enseñan cómo se hace para que mejore y aprenda.
Consecuencias de los estilos de educación en la autoestima de los niños
¿Qué autoconcepto tendrá cada uno de los niños ahora y en la edad adulta? Según el estilo de educación que adoptemos tendrá distintas consecuencias:
- Pedro: probablemente será un adolescente o un adulto con una baja autoestima, no confiará en que haga bien las cosas, se comparará con los demás y como le enseñaron en casa, verá en él todo lo que hace mal y los defectos que tiene; sin embargo sus cualidades no las verá.
- Jesús: probablemente tendrá una autoestima demasiado alta, pudiendo llegar a ser un adulto narcisista que crea que es mejor que los demás, teniendo una baja tolerancia a la frustración, incapaz de reconocer errores y por tanto siendo incapaz de pedir perdón, afectando así a sus relaciones personales.
- Juan: tal y como le enseñaron, verá las cualidades que tiene e intentará mejorar aquello que no se le da bien. Probablemente tendrá una buena autoestima en general.
Pero esto de la autoestima no es tan sencillo, aún hay más. Hablemos de la profecía autocumplida o de cumplir con el papel que nos han adjudicado:
- Pedro, percibiéndose a sí mismo como torpe (como le dicen sus padres), en clase de educación física intentará escaquearse y no hacer los ejercicios o si los hace, no se esmerará mucho, porque total, “si soy torpe no hay mucho que hacer”, con lo cual, Pedro no trabajará su motricidad y por tanto no mejorará las habilidades motrices que le permitan desarrollar mejor las actividades físicas, así que al final será patoso para el deporte y los demás también le verán así y le devolverán esa imagen de él mismo, con lo cual... es una rueda que se retroalimenta.
- Jesús, como es un chaval que no falla nunca y lo hace todo bien, para cumplir su profecía puede escoger entre dos opciones: hacer deporte como si fuera el mejor y ofrecer un buen resultado o "pasar" de la clase de educación física porque "hacen tonterías", "no le gusta" o "el profesor es un inútil" (de esta forma es imposible hacerlo mal, porque no lo hace).
- En cambio Juan, a quien el deporte se le da igual de bien (o de mal) que a Pedro, como se percibe a sí mismo como una persona capaz de aprender y mejorar si se esfuerza (como le dicen sus padres), en educación física hace todos los ejercicios, intenta fijarse en cómo hacerlos mejor y se esfuerza para aprender. El percibirse capaz de mejorar y conseguir objetivos también ayuda a estar más contento con uno mismo.
Claves para potenciar la autoestima de tus hijos
Como se ha comentado anteriormente, esto de la autoestima es bastante más complejo, implica muchas más cosas, así que si quieres ayudar a tus hijos a tener una mejor autoestima, estas son algunas claves:
- Reconócele sus cualidades.
- Ayudále a mejorar aquello que no se le da tan bien.
- Percíbelo capaz de mejorar y superarse, así le enseñarás a percibirse a sí mismo como una persona capaz de mejorar y superarse.
- No le señales sus defectos como algo propio de su ser: no ERES torpe, porque no ES torpe, sino que le cuestan más las habilidades motrices; no ES agresivo, sino que a veces ACTÚA agresivamente; no ES tonto, sino que está aprendiendo a vivir, lo raro sería que lo supiera todo.
- Cuando se equivoque en algo, está bien que sepa en qué se ha equivocado, pero aun está mejor si sabe qué deben hacer en vez de eso, así que ¡explicále cómo se hace!
- Acéptalo con sus cualidades y sus defectos… si no los aceptas ellos tampoco se aceptarán. Es imposible ser perfecto y deben aprender que eso es imposible, de lo contrario serán infelices buscando la perfección.
- No pretendas que sean como tú quieras… necesitan ser ellos mismos, encontrar su propia identidad. Ellos no han venido a este mundo para cumplir tus expectativas, sino para hacer su vida.
- Exprésale tu cariño, ya sea verbalmente o a través del lenguaje no verbal (miradas, caricias, abrazos, etc.). Si perciben tu amor ellos también aprenderán a quererse y a querer a los demás.
- Delégales tareas de responsabilidad desde pequeñitos que sean adecuadas a su edad. De esta manera sentirán que su aportación importa, por tanto, que ellos son importantes, además de aprender a ser responsables y autónomos.
- Favorece la sociabilización de tus hijos con compañeros de clase, con otros niños en el parque, con actividades extraescolares, etc. De este modo aprenderá habilidades sociales que son muy importantes para las relaciones sociales y para la autoestima.
- Confía en tus hijos, esto hará que ellos aprendan a confiar en ellos mismos.
lunes, 13 de febrero de 2017
Los niños que hacen deporte se deprimen menos
Estudios previos habían demostrado que los adultos y los jóvenes que son físicamente activos tienen un menor riesgo de desarrollar depresión, pero este mismo efecto no se había estudiado en los niños. Hasta ahora.
Un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología ha realizado un seguimiento a cientos de niños durante cuatro años para ver si podían encontrar una correlación entre la actividad física y los síntomas de la depresión.
Los resultados del trabajo muestran que los niños reciben el mismo efecto beneficioso que los adultos por ser activos. Hablamos de actividad física de moderada a vigorosa que deje a los niños sudorosos o sin aliento.
Los investigadores examinaron a unos 800 niños cuando tenían seis años y realizaron exámenes de seguimiento con alrededor de 700 cuando tenían ocho y diez años de edad. La actividad física se midió con acelerómetros, como un podómetro avanzado, y los padres fueron entrevistados acerca de la salud mental de sus hijos.
"Ser activo y sudar con el ejercicio ofrecen algo más que beneficios para la salud física, también protegen contra la depresión", afirma Tonje Zahl, líder del estudio que ha sido publicado recientemente en la revista Pediatrics.
Los niños de seis y ocho años físicamente activos mostraron menos síntomas de depresión cuando fueron examinados dos años después. La actividad física, por lo tanto, parece proteger contra el desarrollo de la depresión.
"Es importante saberlo, porque puede sugerir que la actividad física se puede utilizar para prevenir y tratar la depresión ya en la infancia", comenta Silje Steinsbekk, profesor asociado en el Departamento de Psicología de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología.
Steinsbekk hace hincapié en que estos resultados deben ser probados en estudios aleatorios donde los investigadores aumenten la actividad física de los niños y examinen si los que participan tienen menos síntomas de depresión con el tiempo que los que no participan.
Los hallazgos previos en adolescentes y adultos demostraron que los estilos de vida sedentarios -como ver la televisión y jugar a videojuegos- están asociados a la depresión, pero el estudio infantil de la NTNU no encontró correlación entre la depresión y un estilo de vida sedentario.
Los síntomas depresivos no condujeron a una mayor inactividad y un estilo de vida sedentario no aumentó el riesgo de depresión. Así que el mensaje a los padres y profesionales de la salud es: facilitar la actividad física, ya sea dar un paseo en bicicleta o jugar al aire libre. Limitar el tiempo de ver TV no es suficiente. Los niños necesitan actividad física real.
miércoles, 18 de enero de 2017
Entrando en la pre adolescencia…y cómo no morir en el intento
Este tema va a dar para mucho, no me cabe duda…y a lo mejor, hasta para otro libro. Reconozco que estamos viviendo cosas ya en casa que aunque no dejan de ser comunes en la vida (tú ya pasaste por ahí) son NOVEDAD para padres noveles. En mi caso, me cuestiono cómo hacerlo para no fastidiarla de manera constante…
Me sorprenden mil cosas de esta nueva generación y aunque no soy de condenar, reconozco que me chocan y a veces, me generan cierto rechazo. Así que me toca reflexionar y reaprender. Hay cosas similares a cuando tú viviste la adolescencia, el fondo básicamente es el mismo, pero hay otras completamente nuevas. Hablo de las nuevas maneras de comunicar que tienen…entre otras.
Hay momentos en los que me encantaría llegar como MADRE SABIA (la de Rapunzel sí, esa de “madre sabe más”) e imponer mi criterio de verdad absoluta, pero esto definitivamente no funciona.
Creo que más bien debemos inspirar, inspirar para que ellos decidan cómo hacer teniendo claro el objetivo y resultado.
Así que el primer paso que me obligo a hacer es empatizar con su manera de pensar… Oye, qué complicado cuando dejaste atrás hace tanto esa edad. Sin embargo cuando fuerzas a tu mente, aparecen esas historias que tú viviste, similares sin duda y que pueden ayudar a “inspirar”. Así que en esa empatía de:
¿Qué sentirá? (madre mía cuando revivo ciertas historias que recuerdo con 11 años….)
¿Qué querrá con sus amigos? (y aquí aparecen todos esos complejos que yo tenía, ¿los tendrá ella igual? ¿Querrá caer bien?)
¿Qué le importa más? (Pista, observa de qué habla y con qué se entusiasma….ahí lo tienes…y para ello, hay que escuchar, escuchar y escuchar).
¿Cuál es mi papel?
¿Qué quiero para él/ella?
Una vez pensado esto (no hay tiempo lo sé, pero habrá que sacarlo) entonces me planteo varias cosas para hacer:
- Las historias causan sensación en todas las edades, son como cuentos donde consigues que las personas se identifiquen y si tienen moraleja (que ya te encargarás de que la tenga) mejor que mejor. En concreto con mi hija, se me ocurren varias en torno a las primeras relaciones “amorosas”.
- Mostrar tus valores. Evidentemente además de la historia, debes mostrar tus propios valores aprendidos, errores y aciertos con su aprendizaje además de cómo te gustaría que fuera para ella (o él). Sinceramente, me genera cierta ansiedad que finalmente haya muchos diferentes puntos de vista, pero creo que en la conversación sincera y empática puede estar la solución. Son personas distintas a nosotros, no olvidemos, y nuestro objetivo es que sean felices y estén bien. Entonces ¿qué es lo que más le conviene TAL Y COMO ES?
Como dije una vez:
“Enma cariño, sé feliz, aprende, disfruta, ayuda a otros mediante las habilidades que tienes, relaciónate con gente de cuantas más partes del mundo mejor ya que en la diversidad está la riqueza y el aprendizaje de la tolerancia. Haz que tu vida merezca la pena por lo que recuerden de ti, la felicidad es personal para cada uno. Encuentra tu camino y síguelo. Y siempre sé fiel a ti misma. Y aquí estaré yo para guiarte y apoyarte hasta el día que sueltes mi mano y vayas sola. ”
Bienvenidos a esta etapa….seguiré escribiendo y reflexionando sobre ella.
jueves, 11 de agosto de 2016
Hábitos de lectura, asignatura pendiente
Leer nos enseña a hablar y a pensar bien.
Cuando enseñamos a un niño a leer le estamos proporcionando el instrumento de
aprendizaje más potente que ha creado la humanidad a lo largo de toda su
historia. Leyendo aumentamos nuestra competencia lingüística, que a su vez va a
mejorar el pensamiento, la convivencia, los proyectos, la eficacia académica o
laboral.
Durante
la infancia, el vínculo entre los niños y la lectura goza de una excelente
salud. Sin embargo, al llegar a la adolescencia la relación pasa por una fuerte
crisis. El libro ha sido, es y será el transmisor cultural por excelencia,
aunque muchos pensadores le hayan vaticinado una rápida desaparición a partir
de la llegada de Internet. Basta recordar que en la década de los años 50 se
auguró que la televisión destronaría a la radio y hoy asistimos a una
equilibrada convivencia de ambos medios.
En la
actualidad, es frecuente que padres y maestros se quejen de que los
adolescentes no leen o, mejor dicho, que se limitan a tomar contacto visual con
el libro sólo por obligación; leen nada más que las páginas indicadas por el
profesor para un examen.
El
Centro de Investigación Sociológica (CIS) ha
hecho público un barómetro en el que se detiene a analizar los hábitos de lectura de
los españoles. Las preguntas, realizadas en diciembre de 2014, invitan más a
la prudencia que a cualquier otra sensación extrema: el 35% de los
encuestados no lee nunca o casi nunca, pero
un 29,3 lee todos o casi todos los días, y un 65% dedica alguna
vez al trimestre un rato a la lectura.
El
informe del CIS sobre
nuestras costumbres lectoras concuerda con un informe difundido por la Federación de Gremios de Editores
hace casi dos años, Hábitos de lectura y compra de libros, que
establecía en el 63% el índice de lectura —siete
puntos por debajo de la media europea— y subrayaba que las mujeres leen más que
los hombres. Las preguntas se han realizado a ciudadanos españoles, tanto
hombres como mujeres, de dieciocho años o más. Es interesante una de las
preguntas, relativa a los hábitos lectores en la infancia o
adolescencia. El 37,5% de los encuestados confiesan que sus padres nunca les
leían cuentos o libros, aunque en el colegio o en el instituto sus profesores
les obligaban a leer (48,5%), y no solo eso: ¡les animaban a leer (42,1%)! Pese
a esto, los lectores —o no— españoles nunca hablaban de libros con sus
amigos (32,9%).
Los primeros
hábitos de aprendizaje se siembran en el hogar y, si
los niños y jóvenes no ven leer a sus padres, no pueden imitar este ejemplo.
También, es necesario poner límites a la cantidad de horas de televisión,
chat o navegación por la red que consume el adolescente. ¿De qué manera se
puede estimular a los
adolescentes a encontrar placer en la lectura?
Teniendo en cuenta los gustos y las opiniones de los
adolescentes. Nos puede parecer que el que no lean “La Regenta” es una laguna
inaceptable en su formación, pero no estamos hablando sobre sus estudios, sino
sobre los enormes beneficios que tiene que los adolescentes tengan como hábito
la lectura en su tiempo libre. Muchos padres intentan imponer el hábito de la
lectura a sus hijos a la fuerza. Es sabido que basta con imponerle algo a un
adolescente para que realice exactamente lo contrario.
“La
lectura de los clásicos son difíciles, y esos jóvenes carecen de una
familiaridad con la lectura como para que puedan valorarlas. La formación de
nuestra personalidad necesita de la lectura, por lo que no es un capricho” (José
Antonio Marina)
Leer es un entrenamiento intelectual muy útil para desarrollar
otras competencias: leyendo nos comprendemos mejor a nosotros y a los demás
(competencia social y ciudadana), mejoramos nuestra creatividad (competencia de
aprender a aprender) y se nos ocurren nuevas ideas (competencia de autonomía e
iniciativa personal).
Por
ello, debemos fomentar en ellos tres creencias básicas
- La lectura de ciertos libros te ayudará a comprenderte y a
tomar decisiones importantes
- La lectura te ayudará a desarrollar una personalidad inteligente
y brillante
- La lectura te dará criterios para
liberarte del borreguismo cultural y político
El
proyecto ADORE (Teaching Struggling Adolescent Readers), que se desarrolló
durante dos años, desde noviembre del año 2006 hasta noviembre de 2008, es uno
de los trabajos más esclarecedores. El proyecto pretendía determinar si
existían argumentos en algunos países europeos que pudieran explicar las
dificultades que los adolescentes encuentran a la hora no tanto de aprender a
leer como de desarrollar una competencia lectora de un nivel superior
y mantenerla y aplicarla.
Según
este estudio, existen ocho grandes problemas
comunes antes los que se enfrentan los adolescentes con problemas de lectura:
Competencia lectora:
excepto en los países nórdicos, la competencia lectora sigue entendiéndose como
una habilidad que se adquiere de una vez para siempre en la educación primaria
y que, luego, no sufre cambio o mejora alguno.
Los adolescentes con
dificultades lectoras: en la mayoría de los países
suele contemplarse a estos adolescentes, simplemente, como no lectores que no
han llegado a adquirir las competencias suficientes.
El conocimiento de
los profesores sobre la enseñanza de la lectura: los
resultados de la investigación demuestran que muy pocos profesores tienen
instrumentos para analizar los problemas de lectura y para emprender una
mejora.
Ideas tras la
instrucción: en muchos países la enseñanza todavía
está asentada en el “saber sobre algo o de algo” en lugar del “saber para” y el
“saber cómo”, facilitando de esta manera el camino de las dificultades
lectoras.
Materiales de lectura
y currículo: los materiales que los profesores suelen
utilizar para la promoción de la lectura suelen ser arcaicos y apartados del
interés de los adolescentes.
Transferencia de los
resultados de las investigaciones: en
muy pocos países existe una clara conexión y una transferencia sistemática
entre el conocimiento científico y la práctica educativa.
Recursos financieros
y legales: la conexión entre las disponibilidades
financieras de las escuelas y la calidad de la enseñanza, si bien no es
automática, si es sustancial; más aún, como sucede en los países nórdicos, el
derecho jurídicamente exigible de apoyo individual y mejora continua a los
estudiantes.
Valores y sistemas
educativos: existen diferencias muy notables entre
los sistemas educativos europeos. Pueden dividirse en dos: los que están
orientados al apoyo y los que están orientados hacia la consecución. En los
primeros, los alumnos con problemas lectores encuentran la posibilidad de
mejorar y, en general, los niveles de lectura alcanzados por todos los alumnos
son mejores. Es el caso, por ejemplo, del caso Finlandés.
Es importante mantener a los chicos leyendo durante toda su adolescencia en
casa y en la escuela. Algunas sugerencias útiles:
Asegúrese que en casa haya bastantes materiales adecuados para
que su hijo lea. Reserve el tiempo necesario para leer en familia.
Algunas familias disfrutan de la lectura en voz alta, turnándose para escoger
libros, poesías o artículos favoritos que quieran compartir.
Aliente a su hijo para que use la biblioteca. Lleve
a su hijo a la biblioteca local y ayúdele a obtener su propia credencial de
lector.
Dé un buen ejemplo con la lectura. Que su hijo le vea
leyendo por placer. Cuando su hijo ve que la lectura es importante para
usted, puede ser que vea que la lectura es importante para él también.
Investigue con los maestros cómo
alientan o enseñan la lectura en clase. Dígales que usted valora la lectura y
que apoya las tareas que piden que su hijo lea en casa. Pida listas de libros
que su hijo pueda leer independientemente.
Busque ayuda si su hijo tiene
problemas de lectura. Cuando un jovencito tiene problemas con la lectura, es
probable que la razón sea sencilla de identificar y la intervención sea fácil.
Por ejemplo, es probable que el alumno tenga problemas de visión y necesite
gafas o es probable que sólo necesite un poco más de apoyo con sus destrezas de
lectura. Algunas de las causas de los problemas de lectura indican problemas
mayores como los problemas de aprendizaje. Si usted sospecha que
su hijo tiene algún problema físico o de aprendizaje, es importante que busque
la ayuda de los expertos.
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