Después de tantos años viviendo en sociedad, he llegado a la conclusión que de las cosas más importantes y básicas en esta vida… y en todas las que ustedes quieran vivir… dependen únicamente de la educación (¡Oh, gracias bendita Calíope por tu inspiración). Por ello, he creado este blog.

Pero si de aportar soluciones se trata, no esperen milagros, que todo en esta vida requiere esfuerzo. Este blog me servirá de agenda, recordatorio y reflejo de lo que puede valer la pena trasmitir y comunicar. También, no nos engañemos, poder desparramar a mi aire, que para eso soy el autor.

Quizá se hayan fijado en el título: Piratas y corsarios en la educación. Si les gusta un poquito la historia o son un mínimo de curiosos, ya sabrán la diferencia entre unos y otros. ¿Quiénes son aquellos que, a costa de la educación, se lucran y roban pensando en sus intereses? ¿Quiénes son aquellos que lo hacen incluso dentro del mismo sistema educativo? ¿Quiénes son aquellos que manipulan el sistema en contra de todo sentido común? Algunos se hacen llamar profesores, otros directores, otros políticos y los peores, la misma sociedad (nosotros)... por permitirles todo esto.






martes, 8 de marzo de 2016

¿Qué hacer para que tus hijos cooperen?

A veces, no es fácil que en una casa con niños reine la paz y la tranquilidad en todo momento. Cualquier pretexto (recoger la habitación, bañarse y ponerse el pijama, acabar los deberes del cole…) puede servir de argumento teatral para que nuestros hijos representen una obra llena de drama, contiendas,  despechos y venganzas. Claro está que estoy exagerando un poco aunque seguro que algunos nos encerraríamos en el baño antes de esperar el desenlace final. Es más, estamos tan cansados y hartos que ni siquiera queremos saber cómo termina la historia.  Sin embargo, estamos aquí para educar (aunque no sea tarea fácil, ya lo sabemos), para aprovechar estos conflictos cotidianos y dar ¨la vuelta a la tortilla¨ transformándolos en oportunidades de aprendizaje para nuestros hijos y para nosotros mismos.
Como decía, no es fácil, incluso el detalle más PEQUEÑO consigue sacarnos de nuestras casillas. Soy consciente de que lo que os voy a contar no tiene importancia, pero precisamente por eso hace que pierda tan fácilmente los nervios. Se convierte en algo personal. Llevo más de un año, sí, más de un año, intentando que mi hijo adolescente cierre las puertas de su armario tras coger la ropa que necesita. “¿Tanto cuesta cerrar el armario?” Me digo a mí misma. Lo he probado todo. Vaya, lo normal. Lo he acusado y culpabilizado: “Grrrrr ¡Otra vez, como siempre, las puertas del armario abiertas! ¡Qué desastre!”.  He usado calificativos de los que no me siento orgullosa.  Le he amenazado. Le he lanzado órdenes. Otras veces le he sermoneado hasta parecer una plasta.  Le he advertido: “Lo sabes, se llenará la ropa de polvo y ya sabes que tienes alergia, luego no me vengas lloriqueando y moqueando”. He utilizado comentarios de mártir: “¡No me lo merezco!”. Lo he comparado con su primo: “¡Es tan ordenado!”. Hasta he probado con el sarcasmo. Y no sigo. Esta batalla de resistencia la está ganando él. ¿Creéis que he conseguido que cierre las puertas del armario?
Por un momento, pensemos en todos los sentimientos negativos que podemos provocar en nuestros hijos cuando actuamos así: “¡No le importo!, le importa más el armario que yo”, “¿Soy un desastre? Ahora sí que pienso ser un desastre de veras”, “¡Mi madre es una plasta, la odio!”, “Pues sí, cuando sea mayor viviré en una pocilga como me dice, ¡no me importa!”. Difícilmente lograremos un mejor comportamiento haciendo que se sientan mal. Estamos tan acostumbrados a exigir que hemos olvidado simplemente pedir.
La semana pasada cayó en mis manos un libro “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen” donde se explica algunos recursos para obtener cooperación. Desde luego, no todos dan resultado para todas las situaciones y/o para todos los niños. Cada uno de nuestros hijos tiene su personalidad. Aunque si existe coherencia entre lo que decimos, hacemos y la emoción desde donde les hablamos pueden funcionar. Os animo a probar. Quiero decir que no tendría sentido utilizarlos si nuestro lenguaje corporal o tono de voz no es acorde con lo que les estamos diciendo. ¡Qué importante es la INTENCIÓN que ponemos en las cosas! Siempre queda al descubierto.
Estas habilidades son las siguientes.
DESCRIBIR LO QUE VEMOS. SIN JUICIO. SIN VERTER NUESTRA OPINIÓN. HACERLO DE MANERA NEUTRA. Las veces que le he hecho saber a mi hijo que su habitación “parece desordenada” con las puertas del armario abiertas nos hemos enzarzado en una discusión sin fin. ¿Sabéis? Para mi hijo no es un problema de desorden. Por ejemplo, en lugar de decir, “Eres un desordenado” (ataco a su persona, va a SU SER) probar con “Hay papeles en el suelo de tu habitación” (luego podrá llegar la petición).

DAR INFORMACIÓN. Si nuestro hijo deja la toalla mojada encima de la cama al salir de la ducha podemos decirle. “La ropa húmeda coge olor desagradable aunque esté limpia, por eso las toallas han de extenderse”. (Luego podrá llegar la petición).
Con estas descripciones y ofreciendo información (NEUTRA) les damos tiempo y opción para que ellos sepan y decidan qué pueden hacer (les responsabilizamos), aunque también podemos HACER UNA PETICIÓN CONCRETA: “¿Puedes recogerlos y tirarlos a la papelera?”, “¿Puedes extender las toallas donde ya sabes?”, “¿Necesitas algo para hacerlo?”. (Recordad que esta petición ha de ser positiva, específica, explicando qué es lo que realmente queremos que hagan).
·        DECIRLO CON UNA PALABRA. Menos es más. Nuestros hijos no soportan nuestros sermones. No les interesan nada de nada. “¡La toalla, por favor!”.
·        HABLAR DE TUS SENTIMIENTOS sin culpabilizar ni personalizar. “No me gusta ver las puertas del armario abiertas”. Aunque puede que a él tampoco le guste oír esto (pues no es la primera vez que se lo dices) no puede molestarse pues no es nada personal. Expresas simplemente tus sentimientos.
 
·        Aquí me gustaría aportar lo útil que es EXPRESAR a continuación TU NECESIDAD INSATISFECHA (M. Rosenberg), sin juzgar ni culpabilizar: “Necesito orden para sentir calma”. Cuando nos enfrentamos a una situación que nos disgusta siempre hay una necesidad que no está siendo satisfecha. Cada cual verá cuál es: necesidad de orden, de reconocimiento, de respeto… Si has expresado tus sentimientos y tu necesidad insatisfecha de una forma neutra, sin culpabilizar, sin juzgar, sin poner el foco de tus males en el comportamiento del otro como causa de todo lo que te está pasando, es más fácil que tu hijo atienda luego tu petición y se vuelva más colaborativo. ¡Aunque no siempre sea a la primera!
 
·       ESCRIBIR UNA NOTA. Este último recurso es el que he utilizado para “mi problema”.
Además, teniendo en cuenta que mi hijo tiene mucho sentido del humor… ¡Ha funcionado!
“Lucas, por favor, no olvides cerrar mis puertas, tengo corriente de aire y me resfrío.
¡Muchas gracias, chaval! ¡Nos vemos!”
Firmado:
Tu Armario.
PD: “Por cierto, esta camisa te queda guay”
Lo importante de esta forma de comunicarnos es que, en todo momento, cuidamos la relación con nuestros hijos. No deteriorar la relación es lo principal.

El reto de ver la rutina como aliada para educar mejor

Cuando arranca septiembre y muchos recibimos con aburrimiento y pocas ganas la no deseada vuelta a la rutina. Pero aunque el verano es una época maravillosa, en la disfrutar a tope del tiempo libre, todos los expertos inciden en la importancia de la rutina para educar a nuestros hijos por una razón principal: la rutina da seguridad al conocer qué pasará después.
 
“Establecer buenas rutinas ayuda a los padres a desarrollar beneficios a largo plazo en la familia: seguridad, un ambiente más relajado, confianza y habilidades para la vida”, señalan Jane Nelsen, Lynn Lott y Stephen Glenn en el libro Disciplina positiva de la A a la Z. “Los niños y niñas tienen una oportunidad de centrarse en las necesidades de la situación: hacer lo que hay que hacer en cada momento. Los niños aprenden a ser responsables de su propio comportamiento, a sentirse capaces y a cooperar en la familia”.  Los autores aseguran que los niños “disfrutan de las rutinas y responden de manera favorable a ellas. Cuanto menor es el niño más reconfortante resulta la rutina”. Y además si establecemos bien la rutina el beneficio para los padres es claro: “Una vez se establece una rutina, esta es la que manda y los padres y madres no necesitan demandar continuamente ayuda”.
Estos expertos recomiendan a los padres y madres crear con los hijos, incluso con niños y niñas de dos años, listas de actividades necesarias para completar una rutina determinada, por ejemplo, prepararse para ir al colegio. Y creen que es buena idea dejar que los hijos elijan el orden de cada una de las actividades que han de completar (desayunar, vestirse, preparar la mochila, asearse…). Como propone Sapos y Princesas, esta lista de tareas se puede convertir en un planning diario que coloquemos en la pared del cuarto de nuestros hijos o hijas para recordar las tareas diarias e indicar cuáles se han hecho y cuáles quedan pendientes. Nelsen, Lott y Glenn proponen crear un mural de rutinas con fotos de nuestros hijos realizando las tareas indicadas. Una vez hecho el mural, los niños se mostrarán más cooperativos que si les decimos todo el rato lo que tienen que hacer.
En disciplina positiva es muy importante (también en el diseño de rutinas) llegar a acuerdos, tener en cuenta al hijo e hija y la amabilidad, pero también es importante la firmeza y el seguimiento de lo acordado. De modo que si nuestro hijo o hija no sigue lo acordado en la lista de tareas que hemos elaborado y ordenado con ellos y que aparece en el mural que hemos creado juntos, simplemente habrá que decirles, sin sermones: “¿Qué pone en el mural que hicimos juntos?”. Precisamente la idea de hacer equipo y de colaborar hace que la rutina se afiance mejor: la limpieza de la casa, la preparación de la cena (incluso el diseño del menú semanal), la compra…
Quizá septiembre sea un buen momento para plantearnos el reto (¡cómo nos gustan los retos!) de volver a la rutina con ilusión, orden, colaboración de toda la familia y con amabilidad. Y de hacer esta vuelta a la rutina un momento de negociación, de trabajo en equipo para diseñar el orden de las actividades y los murales que queramos poner en casa. Y además queramos conseguir con eso que nuestros hijos sean más autónomos, aprendan a gestionar su tiempo y no tengamos que recordarles sin descanso lo que hay que hacer. Septiembre también puede ser un buen momento para revisar rutinas que teníamos y que no nos gustan (como gritar para que nos hagan caso, hacer de la hora de acostarse una lucha o pelearnos para que hagan los deberes). Para revisar cómo funcionan las rutinas, la psicóloga y autora de Queremos hijos felices, Silvia Álava nos recomienda llevar un registro en el que figure a qué hora empieza y acaba una actividad, en qué consiste y qué incidencias observamos (por qué esa tarea llevó más tiempo del previsto). “Con realizar esta tarea durante una semana, tendremos material suficiente para analizar qué es lo que está ocurriendo. Será una forma muy eficaz de detectar las fugas de tiempo y establecer formas de resolverlas, pero también para analizar si todas las actividades que realizamos a lo largo de la semana son necesarias. En ocasiones nos encontramos que sobrecargar las agendas tanto de los padres y de los niños con multitud de actividades extraescolares (piano, tenis, pintura, paddle, inglés, chino, coro, baile…) en lugar de aportar, consigue realizar un efecto de sobrecarga y presión para todos”
Así que la (buena) rutina sí tienen beneficios: da seguridad y orden, disminuye la ansiedad, favorece la cooperación y la autonomía, puede ayudar a reducir las discusiones… Nelsen, Lott y Glenn, de todos modos, nos advierten: puede que las rutinas no funcionen bien a la primera porque “está en la naturaleza humana resistir el cambio”.  

lunes, 23 de noviembre de 2015

El desarrollo cognitivo de los niños está relacionado con el aprendizaje de la música

El 50% de la inteligencia de su hijo vendrá determinada por sus genes, según un estudio reciente publicado en la revista Psiquiatría Molecular. Su relación con el medio a lo largo de la infancia, la adolescencia y la vida adulta terminarán de construir el jeroglífico. ¿Y qué pinta usted, progenitor de la criatura, en todo esto? “Sin los padres, el potencial intelectual del niño no se puede desarrollar”, asegura Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres. “La llave del desarrollo potencial del cerebro del niño está en las relaciones con sus padres. Aunque la genética tenga un peso importante, sin esa presencia no se convertiría en realidad. Es como un niño que puede llegar a medir 1,90 metros, pero si sus padres no lo alimentan bien, no lo logrará”.
Cuando un bebé nace ya cuenta con la práctica totalidad de las 86.000 millones de neuronas que tendrá en la edad adulta. La principal diferencia entre su cerebro y el de una persona mayor es que esas neuronas habrán desarrollado trillones de conexiones entre sí. Cada una de esas conexiones puede traducirse en un aprendizaje que el cerebro del niño ha realizado, según explica Bilbao en su trabajo. Los primeros seis años de vida son muy importantes, porque a partir de esa edad el niño empieza a perder parte de esas conexiones, concretamente las que utiliza menos.


Si no dejamos que vean televisión durante la cena, no lo haga tampoco usted, ni siquiera el informativo
Ahora que sabemos que los padres tienen la llave para el desarrollo de la inteligencia de su hijo, ¿qué podemos hacer? La respuesta del neuropsicólogo es sencilla y a la vez compleja, pero podría resumirse en quererlos, cuidarlos y compartir la vida con ellos, reforzando conductas positivas, apoyándolos, jugando ("tirados en el suelo si es necesario"), socializando, dejando que se equivoquen, dialogando todos los problemas. En eso coinciden otros expertos como Maximino Fernández Pérez, pediatra del centro de salud de La Felguera (Asturias), psicólogo y vocal de Psiquiatría Infantil de la Sociedad Española de Pediatría (AEPED). “El niño debe saber que tiene detrás unos padres que lo quieren y se preocupan por él”, afirma, y además recuerda la importancia del aprendizaje por imitación. “Los padres somos el modelo de nuestros hijos”. Tirando de refranero español, no se puede estar rogando y con el mazo dando. Si no dejamos que vean televisión durante la cena, no lo haga tampoco usted, ni siquiera el informativo.

Pero hay otras muchas cosas que hacer en la vida cotidiana para estimular el desarrollo cerebral de los pequeños y también otras muchas que tienen buena fama pero en realidad no son tan útiles. Las repasamos.
 

Apuntarlo a actividades artísticas: mejor música que teatro

Hay investigaciones que han relacionado el desarrollo cognitivo con el aprendizaje de la música (no con su mera escucha). Un estudio de la Universidad de Toronto publicado en la revista Psychological Science comparó a cuatro grupos de niños de seis años. Durante un año, un grupo estudió piano; otro, canto; otro, arte dramático; y otro grupo no recibió lecciones de ninguna clase, aparte de las clases regulares. A todos se les practicaron pruebas de inteligencia antes y después, y se encontró que en los dos grupos que recibieron lecciones de música hubo un aumento en varias medidas de inteligencia mayores que en los otros. El grupo que recibió lecciones de arte dramático también tuvo un aumento, pero no fue en las áreas relacionadas con el desarrollo cognitivo, sino en las de conducta y adaptación social. El grupo que no recibió lecciones registró un aumento menor en las pruebas.

DVD con imágenes y música para menores de 2 años: ni se moleste

Si en su casa ha habido un bebé en los últimos 10 o 12 años, conocerá estos DVD con imágenes sencillas de dibujos, muñecos o niños que van pasando al ritmo de piezas de Mozart o Beethoven. Se comercializaron con la idea de ser educativos, pero, tras un litigio, la compañía (Disney) terminó por anunciar que devolvería el dinero a quienes se sintieran afectados porque, después de verlos, sus niños no parecían más listos y porque hubo estudios que así lo desmintieron. De hecho, la Academia Americana de Pediatría advierte de que los menores de dos años ni siquiera deben ver televisión.

Programas de entrenamiento cerebral: para la memoria a corto plazo

En los últimos años han proliferado escuelas y programas, juegos electrónicos y hasta aplicaciones para móviles con el objetivo de entrenar y estimular el desarrollo cerebral… Sin ninguna base científica. Un grupo de niños de entre siete y nueve años de edad formó parte de un estudio de la Universidad de Cambridge para el que recibieron 25 sesiones de entrenamiento de memoria a corto plazo y comprobaron que, si bien hubo ciertas mejoras en esa parcela, no sucedía lo mismo para otras habilidades más amplias como matemáticas, lectura o escritura. “Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo. Quizá con estos programas parezca que el niño avanza más que sus compañeros en determinadas áreas, pero al final los compañeros lo alcanzan y ellos habrán perdido otras capacidades que tienen que ver con el juego libre y el desarrollo de la creatividad. El desarrollo cerebral no es un proceso que pueda acelerarse sin perder sus propiedades”, advierte Bilbao.

Dispositivos tecnológicos: solo a partir de 3 años

"Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo".
Álvaro Bilbao, doctor en Psicología

“¡Este niño, qué listo es! Tan pequeño y mira cómo maneja el móvil y la tableta”. Se trata de una frase de abuelos y tíos muy común. Pero un estudio de la Universidad de Boston publicado en la revista Pediatrics sostiene que el uso frecuente de estos dispositivos por parte de menores de entre uno y tres años puede afectar no solo a su cerebro, sino también a sus capacidades de desarrollo social y emocional. El smartphone y las tabletas generan estímulos tan rápidos e intensos que el cerebro de los pequeños no tiene capacidad para manejarlos. “La tecnología nunca va a mejorar la capacidad de inteligencia de base. Puede ser un complemento y fomentar algunas cualidades, pero nunca va a mejorar el patrón de fondo”, apunta Fernández Pérez.

Ver películas en inglés: el camino al bilingüismo

O dibujos animados. Cada día un ratito. Con el apoyo de un profesor nativo en la escuela o en las extraescolares. “Esto es más efectivo que un colegio bilingüe sin profesores nativos”, asegura Bilbao. Según el Estudio Europeo de Competencia Lingüística, los españoles no entendemos inglés porque siempre hemos escuchado la televisión doblada al español, cuando la escucha y visionado de productos audiovisuales en versión original mejora un 21% los resultados de los estudiantes en comprensión oral.

Lectura nocturna: siempre entre dos

El cuento de por la noche no puede ser una lectura rápida para que se duerman pronto y todo lo que los niños hagan en esos minutos sea mirar los dibujos. Según un estudio realizado en Canadá, lo que realmente mejora sus habilidades y estrategias de aprendizaje es compartir esa lectura: una página cada uno.

Música para el feto: hay reacción, pero sin consecuencias


Lo que realmente oye el feto cuando usted le habla es una especie de murmullo, algo así como el ruido de fondo de un bosque. Y aunque según un estudio publicado en The Journal of the Acoustical Society of America las palabras emitidas desde el exterior son ininteligibles aproximadamente en un 50%, un equipo de investigadores liderado por Marisa López-Teijón, jefa de Reproducción Asistida del Institut Marqués, considera que es posible hacer que las palabras o la música lleguen con claridad al interior del útero vía vaginal. "A partir de las 16 semanas de gestación, el feto ya es capaz de responder a estímulos musicales", explica la coautora del estudio Expresión facial fetal en respuesta a la emisión de música vía vaginal, publicado recientemente en la revista Ultrasond.

Pero, ¿qué sucedía cuando a los fetos de las embarazadas del estudio se les ponía música de esta manera? "Cuando aplicamos música vaginal [hay un gadget específico para ello], el 87% de los fetos movieron la boca o la lengua y cerca del 50% reaccionó abriendo muchísimo la mandíbula y sacando la lengua al máximo", explica García Faura, quien asegura que al aplicar la música al abdomen o vibraciones sonoras no observaron los mismos resultados.
 
Las respuestas motoras que describe García Faura y que el profesor Prats identifica con movimientos de vocalización, constituyen "unos resultados interesantes", pero, en opinión de la doctora Ana Riverola de Veciana, médico adjunto de Neonatología del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), "no nos permiten extrapolar que este tipo de estimulación prenatal sea beneficiosa para los fetos a largo plazo". La experta cree que lo que el estudio muestra son respuestas faciales, y, de ahí, lo que se puede deducir es que los fetos oyen desde la semana 16, lo cual ya es muy novedoso. "Sin embargo, esto no quiere decir que el feto esté disfrutando o que ese estímulo sea positivo para su desarrollo", dice. El doctor Fernández Pérez también añade que no hay evidencia empírica de que este acto influya en la posterior inteligencia del niño.

martes, 3 de noviembre de 2015

El buen maestro no puede cobrar igual que el malo

A José Antonio Marina se le consideraba «el filósofo de cabecera de Zapatero» desde que el entonces presidente del Gobierno enarbolara en el Congreso un manual suyo sobre Educación para la Ciudadanía. Pero un ministro del PP, Íñigo Méndez de Vigo, le acaba de fichar para elaborar el libro blanco de la profesión docente, un documento que servirá de base para negociar el Pacto de Estado por la Educación.
 
 
El pedagogo, ensayista y catedrático de instituto desgrana a EL MUNDO el contenido del libro blanco que entregará al ministro «la última semana de este mes». En él apuesta por «un MIR educativo» y por «incentivos económicos y profesionales» para los profesores. «El buen maestro no puede cobrar lo mismo que el malo», argumenta.
Marina también quiere más «flexibilidad» en la contratación para que los directores puedan seleccionar a sus equipos. Plantea la creación de un cuerpo de inspectores «de élite» que actúen de «asesores pedagógicos de los docentes» y dar más relevancia a los colegios profesionales.
Por qué, con lo crítico que ha sido con la gestión educativa del PP, ha aceptado el encargo de Méndez de Vigo?
Porque creo que puede servir para algo. Hace falta colaborar para que haya un terreno donde la educación pueda tratarse en serio. Yo en eso puedo tener una ventaja: los conservadores se metieron mucho conmigo y ahora es un partido conservador en el Gobierno quien me encarga una cosa; es decir, estoy fuera de la disputa política. Si puedo colaborar para que se saque la educación del debate partidista, estoy encantado. Los docentes tienen que ser la conciencia educativa de la sociedad. Hay que cambiar el discurso, que no sea el de la queja, sino el del orgullo educativo.
¿Qué le parece que un ministro tan cuestionable como Wert esté ahora en París como embajador de España ante la OCDE?
Me parece vergonzoso y un mal mensaje para la escuela, porque demuestra una insensibilidad del Gobierno ante lo mal que lo ha hecho.
¿Qué planteará en el libro blanco de la profesión docente?
Quiero que en la carrera docente haya posibilidades de mejora y que se distinga y se premie a los buenos profesores. El buen maestro no puede cobrar lo mismo que el malo. Voy a proponer incentivos económicos y de progreso en la carrera. Planteo la posibilidad de ascensos en dos vías. Por un lado,la vía de la gestión, porque necesitamos buenos gestores de educación. Y, por otro, la vía académica. El sueldo de los profesores en España y en el extranjero es prácticamente igual en el inicio. Pero, en los sistemas de éxito, aumenta conforme van progresando y aquí no: están estancados. No tienen más sueldo por el mérito de su desempeño.
Defiende que una parte del sueldo de los profesores dependa de la evaluación del centro. El ministro ve esta propuesta como «una posibilidad» que «habrá que considerar». ¿Esto va a ir en el libro blanco?
Sí. Habrá que evaluar. En muchos países se contempla el portfolio del docente, donde se explica la calidad de su trabajo. En España el sistema educativo tiene alergia a las evaluaciones. Lo que no se evalúa no sabemos si está bien o está mal. Cerca del 40% de los docentes dice que nunca le ha dicho nadie si da bien o mal las clases. Esto es de una desidia... Forma parte de las razones por las que no progresamos. Quiero que haya dos tipos de inspectores educativos: unos que se encarguen de controlar si se cumplen las normas y otros, de élite, que sean asesores pedagógicos de los profesores y puedan ayudarles a progresar en el aula.
¿Planteará un MIR docente?
Sí. Se trata de que, para ser docente, haya una formación de grado y luego un máster. Los que tienen el máster aspiran al MIR, que capacitaría para que esas personas se fueran a la educación pública o a la privada. Pero todos los que quieran dedicarse a la docencia tienen que haber pasado esa prueba. Lo importante es formar bien a los tutores que van a formar a esos profesores y tenercentros educativos de élite.
¿Están mal formados los docentes españoles?
Los docentes no están formados en absoluto. Las facultades de Magisterio son muy teóricas y la mayoría no está al tanto de las innovaciones didácticas que se ponen a prueba en el mundo. La nota de acceso a la carrera es muy baja. Estamos estudiando una forma de subir la nota. Pero, si no hemos prestigiado primero la profesión, nos podemos encontrar con que la gente no quiera estudiar la carrera. Estamos estudiándolo porque no lo vemos claro.
¿Cree que habría que cambiar el sistema de contratación del profesorado?
Vamos a sugerirlo, sabiendo que es muy complicado, porque el tema de la adjudicación de plazas funcionariales está muy regulado. Debería haber un procedimiento para que los directores pudieran seleccionar a una parte del profesorado, dentro del funcionariado. Deberíamos reformular la función pública a fondo, necesita tener exigencias de calidad y de evaluación. La flexibilidad daría mucho más juego.
¿Qué más cosas irán en el libro blanco?
En España no tienen ninguna influencia los colegios profesionales de docentes.Es importante que la representación de los profesores vaya por dos caminos: el sindical, que es exclusivamente laboral, y el colegio profesional, que hasta ahora ha tenido una vida muy mortecina y que se encargaría de ayudar al Gobierno en la formación o en la elaboración del currículo. Esto significamás exigencias para mis colegas.
Usted defiende que lo adecuado es que se destine el 5% delPIB a la educación, pero estamos en el 4%. ¿Va a pedirle al ministro que suba este porcentaje?
Sí. Estodebe formar parte del pacto de Estado. Por debajo del 5% no podemos tener un buen sistema educativo.
¿Es partidario de que se extienda la obligatoriedad de la educación de los 16 a los 18 años? [El ministro no lo ve una buena idea].
Ningún partido lo ha propuesto. Creo que debemos ir hacia ello, pero antes deberíamos resolver muchos problemas, como mejorar la FP. La FP dual ni va a estar bien apoyada, ni bien gestionada, ni bien financiada.
¿La Lomce da más autonomía que antes a los colegios?
No, la educación sigue siendo muy rígida. De todas formas, los directores tienen más competencias de las que ejercen, precisamente porque no se sienten apoyados o porque no tienen formación suficiente para el cargo.
¿Qué piensa sobre el tratamiento que da la reforma educativa a a la Filosofía?
Es vergonzoso, pero no hace más que seguir la tendencia de la UE, que, cuando estableció el sistema de competencias, eliminó la Filosofía, que es la única que introduce el pensamiento crítico, que es parte esencial de una democracia.
¿Quitaría la Religión del currículo, como propone el PSOE?
Creo que la religión confesional no debe estar en los currículos, porque el currículo debe tratar de lo universal, no de lo particular. Pero debemos incluir una asignatura sobre lo que ha significadola experiencia religiosa en el mundo.
 

Los cinco grandes problemas del profesorado español

 
La educación está desconectada del mundo real y su mayor problema es la falta de calidad del profesorado. Éstas son las principales conclusiones de una encuesta que hoy se da a conocer en la Cumbre Mundial de Educación (WISE, en sus siglas en inglés) que se inaugura en Doha (Qatar).
 


 
La mayoría de los 1.550 profesores, estudiantes, políticos y empresarios de 149 países que el pasado agosto respondieron a las preguntas que preparó la empresa Gallup se muestra abrumadoramente «insatisfecha» con sus distintos sistemas educativos. Y cree que la cosa va a peor, según el estudio al que ha tenido acceso EL MUNDO. El plan de choque que proponen consiste, entre otras cosas, en «fortalecer la profesión de la enseñanza» y «reforzar la colaboración entre las universidades y empresas».
Precisamente estos dos asuntos están de plena actualidad en España, un país donde la mitad de los jóvenes está en paro y en donde ninguna de las siete leyes educativas que ha habido en democracia ha regulado el principal pilar del sistema educativo: los profesores.
El Gobierno ha reaccionado en vísperas electorales y ha fichado al filósofo José Antonio Marina para elaborar el tan reclamado libro blanco sobre la profesión docente. El pedagogo y ensayista precisamente acaba de publicar otro libro, Despertad al diplodocus. Una conspiración educativa para transformar la escuela... y todo lo demás (Ariel), en el que da muchas pistas de por dónde irá en su cometido gubernamental.
El diagnóstico que él hace es que en España nuestros profesores están desprestigiados, viven aislados y han perdido la pasión por su trabajo, mientras fallan la selección y la formación y falta liderazgo en los directores. Éstos son los cinco grandes problemas de la educación española, según Marina (y según buena parte de la comunidad educativa):

1º. Selección

En Singapur, Corea del Sur o Finlandia -los sistemas educativos de más éxito-, el 100% del profesorado se recluta entre el tercio superior de los estudiantes; es decir, entre los más brillantes. En España ocurre como en EEUU: deciden ser profesores los alumnos más ramplones, a falta de otra ocupación mejor. «El sistema no selecciona a los mejores». La solución que propone Marina es crear un nuevo modelo de acceso similar al MIR sanitario. Esta propuesta la apoyan casi todos los partidos políticos y Cataluña ya ha dicho que va a ponerla en marcha por su cuenta.
Francisco López Rupérez, presidente del Consejo Escolar del Estado, es un firme defensor del MIR educativo y lo ha estudiado a fondo. Explica a este diario que «las profesiones más robustas y los países con mejores resultados educativos primero seleccionan y luego forman a los candidatos previamente seleccionados». «Ello evita que los jóvenes efectúen una elección masiva del grado de maestro, por ejemplo, que, en el caso español, llega a triplicar las necesidades del sistema; aumenta la eficiencia del gasto público; eleva la calidad de la formación, y contribuye a hacer de la docencia una opción profesional prestigiosa y, por ende, más atractiva».

2º. Formación

Por un lado, «los planes de estudios para los aspirantes a maestros y profesores requieren de una actualización». El entrecomillado es de Nicolás Fernández Guisado, presidente del sindicato de profesores Anpe, pero Marina y muchos otros lo comparten. Por otro lado, los profesores españoles no practican el deporte de la formación continua (según el Informe Talis, el 97% considera que ya está suficientemente formado para su profesión). Hay que mejorar la formación de los docentes.

3º. Incentivos


 
 
La sociedad no prestigia la labor del docente (siete de cada 10 expertos sondeados por WISE cree que al maestro no se le trata con suficiente respeto y dignidad). Esto les lleva a perder la pasión por su oficio y a estar desmotivados. «El sistema no recompensa a los que mejor lo hacen. Si tú te esfuerzas más que los demás, no obtienes ninguna recompensa a cambio», admite Fernández Guisado. ¿Soluciones? Incentivar económicamente a los profesores y ofrecer más posibilidades de prosperar en su carrera. Los sindicatos de profesores, sin embargo, no ven con buenos ojos que parte del sueldo de los maestros dependa de los resultados del centro.

4º. Aislamiento

Hay «secretismo en el aula», según Marina: «Son muy pocos los docentes que entran en otras aulas para ver cómo sus compañeros están dando la clase». En su opinión, viven «en una burbuja» y no cuentan con el resto de la tribu educativa. Como tratamiento propone crear más comunidades de aprendizaje y redes educadoras donde se compartan experiencias de éxito.
El otro gran problema es «la desconfianza» con la que los docentes miran el mundo empresarial. Francisco Michavila, director de la Cátedra Unesco de Gestión y Política Universitaria, constata que «la vinculación de la universidad con el mercado laboral es insuficiente». La encuesta de WISE concluye «que el fracaso educativo para mantener el ritmo con respecto a los puestos de trabajo cambiantes es un problema global».
El 66% de los expertos educativos españoles cree que las universidades no preparan adecuadamente para el mercado de trabajo y el 84% dice que echa en falta «una educación basada en proyectos» que permita a los estudiantes de Primaria y Secundaria «aplicar lo aprendido al mundo real». «Lo que necesitamos es aprender a innovar», plantea Marina. Faltan prácticas, tutorías, formación y planes más dinámicos en las universidades, añaden los expertos de WISE.
 
 

5º. Liderazgo

Los directores de los centros educativos son clave, pero sólo el 40% ha recibido formación para ejercer su puesto. «En España, nadie le da importancia a los equipos directivos», dice Marina, que añade que «casi siempre consiguen tener éxito seleccionando y manteniendo a los buenos profesores, cosa que sólo pueden hacer los colegios privados y concertados, dado el carácter funcionarial del profesorado de la escuela pública».
«Reino Unido, Finlandia o Suecia consideran prioritaria la formación de los directores, que está potenciada y alentada por la Administración y la Inspección. Los directores suecos, una vez seleccionados, mantienen durante tres años un programa de capacitación. Se les exige currículo, experiencia y proyectos puestos en marcha, evaluación de sus anteriores directores y entrevista personal», explican Lourdes Bazarra y Olga Casanova, formadoras de equipos directivos y autoras de Directivos de escuelas inteligentes (SM). «Estamos consiguiendo la transformación del aula, pero hay que conseguir la transformación de la escuela y ese cambio es imposible sin el liderazgo de los directores».

jueves, 22 de octubre de 2015

La obsesión por educar niños triunfadores

A principios de este año salió el presente artículo que considero tan cierto como estremecedor y tan verdadero como asqueroso. Personalmente no me dice nada nuevo que no supiera ya, pero siempre te hace sentir un estremecimiento escuchar o leer esta clase de cosas.
¿Dónde cruzamos esa línea que es la preocupación por la educación de nuestros hijos, con la de nuestro propio egoísmo? ¿pensamos que realmente estamos haciendo lo mejor por nuestros hijos o por nosotros mismos? No cabe duda de que el tema es algo más complejo, pero desde luego no constituye un avance en la sociedad, sino una dificultad.
Un ejemplo que me viene a la cabeza, si realizáramos una lista en vertical de la clase política (con nombre y apellidos), y pusiéramos una columna al lado el nombre, del colegio o universidad (en el menor de los casos, ya que son pocos los que tienen estudios superiores) en la que han estudiado, nos sorprenderíamos de las “coincidencias” en una GRAN mayoría de los casos. Como a veces digo, la mierda siempre baja por la misma cañería.
 
Deleitaros con la lectura y si tenéis algo de tiempo entreteneros con este enlace ¡¡TACHAN!!

 
Victoria lleva a su hija de dos años a uno de los colegios más prestigiosos de España. Está en una urbanización de las afueras de Madrid, a una hora larga de camino de su casa y hace ese trayecto cada día desde que la niña era solo un bebé de meses. Madrugones, atascos y encaje de bolillos organizativo para que pase allí escasamente cuatro horas. En ese centro de estudios ofrecen desde los cero años un programa de enseñanza en inglés e introducción al chino mandarín. Y también hacen, claro, lo que en cualquier otro: dibujan, juegan, cantan, practican deporte, aprenden las formas y los colores... "La formación comienza desde la cuna. Hay que aprovechar esa capacidad asombrosa de aprendizaje y, cuanto antes empiecen, más preparados estarán. Su futuro depende de ello", opina Victoria mientras hace cuentas de memoria: la inscripción y la matrícula aproximadamente 500 euros, y después, una factura mensual de algo más de esa cantidad. No es millonaria, pero tanto ella como su marido ocupan puestos de trabajo bien remunerados y desde antes de ser padres dejaron claro que querían invertir en el futuro de su descendencia. "Por eso decidimos tener solo una, para no escatimar en gastos, sobre todo educativos".

Aseguran los expertos que la obsesión por la educación y la competitividad se exacerba en tiempos de crisis. El sociólogo alemán Berthold Vogel reflexiona sobre esta creciente tendencia en su libro 'El ocaso de la clase media'. La precariedad del bienestar: "Estamos ante padres que intentan combatir sus propias carencias formativas con un exceso de celo. Se sienten vulnerables ante el paro y agobiados por el futuro. El temor a que sus hijos no consigan alcanzar su propio nivel de vida les lleva a ofrecerles una agenda formativa perfecta y a contagiarles su afán competitivo".

La obsesión por la escuela infantil de sus hijos es tal que está impulsando, entre los más adinerados, un nuevo negocio: el de las agencias de asesoría para diseñar los perfiles escolares de niños de pocos años, o incluso de meses. En España no se ha definido (aún), pero en ciudades como Londres o Nueva York, donde la llegada de nuevos multimillonarios procedentes de Asia, América, Oriente Medio o Rusia han desestabilizado más todavía el débil equilibrio entre oferta y demanda, los diseñadores de futuro se cotizan al alza. Empresas como Bonas MacFarlane (perteneciente a la familia de Cressida Bonas, que fue durante años la novia del príncipe Harry de Inglaterra), Holland Park Tuition & Education Consultants o Educate Private cobran miles de libras por asesorar a sus clientes, optimizar al máximo sus posibilidades de ser admitidos en el centro educativo deseado y trazar con tiralíneas su camino hacia un futuro de éxito.

Una madre de Notting Hill, uno de los barrios londinenses más cotizados, lo relata así en su blog: "Me di cuenta de lo competitivo que era ese mundo cuando otros padres me contaban que llamaban a la guardería una vez al mes e incluso les mandaban regalos, tarjetas, fotos de sus hijos, galletas... Tienes que visitarles continuamente y decirles lo mucho que te gusta el centro y dejar caer nombres de posibles influencias o de otros padres con niños matriculados". Ese es el juego en el que hay que participar si quieres que tus hijos entren en Acorn, Minors Nursery, Strawberry Fields, Ladbroke Square Montessori o Miss Daisy's y, que de este modo, compartan pupitre con príncipes, vástagos de magnates, de miembros de la nobleza, políticos y altos directivos de la City. Un pase VIP para los mejores colegios y las universidades internacionales donde se forman las élites y una garantía para no ser jamás un don nadie, ya que estas instituciones académicas cuentan con una sólida red de antiguos alumnos que llenarán las páginas de una agenda muy valiosa. Tal vez los niños sacarán provecho en el futuro a estos compañeros del presente, pero tanto esfuerzo no es solo por los chavales: mientras ellos pintan con los dedos ajenos a preocupaciones sobre su porvenir, en las reuniones del colegio, festivales, cumpleaños y hasta en las gradas durante los eventos deportivos, los padres tejen las redes de sus propios 'business' y acechan en busca de contactos políticos, inversores para sus proyectos o clientes de sus negocios... Todos ganan.

La misma neurosis competitiva ha invadido la Gran Manzana. En un mundo dominado por la cultura del éxito, entrar en preescolar es más difícil que ser admitido en Harvard. Esa es, precisamente, la premisa de 'Nursery University', un documental que sigue a seis familias de diferentes ámbitos sociales en su viaje para encontrar plaza en una escuela infantil. En él se ve a una madre a la que el mundo se le viene abajo cuando recibe una carta de rechazo de su guardería favorita, a padres rompiéndose la cabeza para rellenar formularios de solicitud que demuestren la brillantez de sus bebés, pruebas de inteligencia a personitas que todavía usan pañales, parejas que ya vislumbran cómo será el primer año de sus bebés en la universidad de Yale... 
En Nueva York, como en España, la mayoría de los colegios infantiles más caros y prestigiosos forma parte de centros que tienen también educación primaria y secundaria, y donde los estudiantes pueden permanecer hasta que vayan a la Universidad. "Las vacantes son raras, así que si a los tres años estás dentro, estás dentro. Si no, te quedas fuera", explica uno de los asesores más reputados de Manhattan. Y cotizados: su empresa, Aristotle Circle, cobra 400 dólares por 45 minutos de observaciones y consejos. Emily Shapiro, que se presenta a sí misma como 'coach' de admisiones en preescolar, ofrece diversos servicios según las necesidades del cliente. Hablará por teléfono con los padres por 150 dólares la hora o en persona por 250. También imparte talleres y charlas en grupos pequeños por 400. Puede parecer mucho, pero es solo un grano de arena en el cómputo general. En los mejores parvularios de Nueva York la tarifa no baja de los 25.000 dólares anuales, solo por las mañanas, y las más selectas llegan hasta los 40.000. Echen cuentas de lo que supondrá la factura escolar antes incluso de alcanzar la edad de la escuela primaria.

Victoria asiente con la cabeza al escuchar las cifras. "En España los precios no son tan altos, pero si lo fueran y pudiera pagarlo, lo haría. No hay nada mejor en lo que gastar el dinero que en educación. Esa es nuestra opinión". Y, de paso, iniciar una buena red de contactos... ¿Tan importantes son? "Sí, claro. Quien diga que no, no vive en este mundo".
En las reuniones, festivales y eventos del colegio los padres tejen las redes sociales de sus propios 'business' y acechan en busca de contactos.

En España los centros más reputados son: Montessori, Montserrat, San Patricio, Colegio Base, Liceo Europeo, Montfort, Centros Sek, King's College, American School... y otros (todos en la lista de los 100 mejores colegios de El Mundo y en la Guía de los Mejores Colegios auspiciada por Infoempleo) ofrecen en su menú educativo idiomas, tecnología, ordenadores y pizarras digitales como herramientas de trabajo cotidiano, con software educativo específico para diversas materias... Pero la calidad de la formación es solo uno de los objetivos de los padres que pretenden dar a sus hijos una ventaja que los haga destacar entre el resto y tener el máximo de opciones para triunfar. Hay otro que es igual de importante: los contactos. En algunos de estos colegios el niño jugará y pronunciará sus primeros balbuceos en alemán, inglés, francés o mandarín junto a nietos de baronesas y de duquesas, parientes cercanos del Rey o futbolistas cotizadísimos, ministros, presidentes, empresarios de postín, actores y artistas...
Por todo ello, encontrar plaza en esos reputados centros es difícil. En los concertados, cada año se desatan las mismas batallas de puntos, requisitos y opciones. Y en los de adscripción privada, la competencia también es feroz porque hay poca oferta para una demanda creciente (a pesar de que las tarifas, en general, se sitúen entre los 5.000 y los 20.000 euros anuales, extras aparte). "El prestigio de un centro suele ir unido a su exigencia en los procesos de selección y, por lo general, cuanto más complicado es el acceso, mayor es el número de estudiantes que desean una plaza", señalan los expertos que han elaborado la 'Guía de los mejores colegios de España'. Aunque algunos de los más elitistas no tienen educación infantil (de tres a seis años), sí suelen contar con acuerdos o preferencia por los niños procedentes de determinados centros, así que las listas de espera son largas.

La educación obligatoria no comienza hasta los seis años, pero raro es el padre que alarga el ingreso de sus hijos en la vida escolar más allá de los tres. "Si no, olvídate de tener plaza en el colegio que quieres y, aun así, a esa edad muchas veces ya es demasiado tarde, por eso muchos van a la guardería para asegurarse el puesto", explica Victoria. Y no es que el parvulario sea tan crucial para su formación, pero "un aspecto interesante, que no siempre se toma en consideración, es la relación del colegio con universidades o centros de formación superior. Este tipo de convenios puede significar que el ideario del centro tiene su prolongación en una universidad y que sus estudiantes gozarán de prioridad en el acceso", aclara la mencionada guía. Y ese es, efectivamente, uno de los argumentos que esgrimen las escuelas infantiles y que los padres persiguen. "El cien por cien de los alumnos que terminan nuestro ciclo educativo consigue una plaza en la universidad deseada", dice la presentación de un cole en su web.
 

Viveros de poder
Los lazos entre centros infantiles, de educación secundaria y universidades cobran todavía mayor relevancia en función de los resultados del estudio 'Investigando a los ricos y poderosos del mundo'. Su autor, Jonathan Wai, científico y experto en temas relacionados con el desarrollo del talento intelectual y creativo, ha buceado en el recorrido académico de 4.000 multimillonarios, profesionales con voz en el Foro Económico de Davos, y los directivos y empresarios más poderosos según 'Forbes', para concluir que la mayoría de ellos tuvieron una educación de élite. Podría ser que el poder del 'networking', del prestigio del nombre y la calidad de la educación, asociados a las universidades, alzara a esas personas a posiciones de influencia, argumenta el estudio. O también que los más inteligentes y capacitados terminen asistiendo a escuelas de élite debido a sus altas calificaciones y otros indicadores académicos, y la educación de élite no importe tanto como las aptitudes personales. "Probablemente, como en la mayoría de las cosas, sea una combinación de todos estos factores, en diferente medida para distintas personas", concluye el autor.